Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo a su amigo:
- Alfredo, ¿quieres este billete?
Alfredo inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa…son 50 dólares, ¿quién no los querría?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bolita. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
- Y ahora, ¿lo sigues queriendo?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los cogeré si me lo das.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo pisoteó, levantándolo luego sucio y marcado, mirándolo le dijo:
- ¿Lo sigues queriendo?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor…
- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido…lo que debes preguntarte es ¿¿ CUANTO VALES en realidad?? y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo se quedó mirando a Marisa sin decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Marisa puso el arrugado billete en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que recuerdes esto cuando te sientas mal…pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite!!
He rescatado este diálogo de uno de mis blogs del 2007… ¡como pasa el tiempo!
En esa etapa de mi vida me sentía bastante mal conmigo misma e intentaba constantemente auto convencerme de lo mucho que valía, pese al esfuerzo que otros les suponía el hacerme sentir todo lo contrario.
Ahora todo es diferente pero aun así no me va a venir nada mal tenerlo cerca por si alguna vez pongo en duda mi valor.
Gracias por leer.






Los únicos productos de limpieza que hay son los que compré yo y creo que eso lo dice todo. Por no contar con el hedor que desprende la cocina debido a las heces de las ratas que conviven con nosotros. Al principio no las había pero se ve que entró por la puerta del jardín, seguida de otra con la que se reprodujo y ahora no sabría decir cuantas hay… Lo que desprenden esos encantadores animalitos se encuentra en los armarios de la cocina y detrás de lo que es la encimera…que es donde se esconden. Yo, limpiaría dichos armarios pero tengo miedo de abrirlos por razones obvias por lo que estar en la cocina es un deporte de riesgo en el que nunca sabes lo que puede pasar. Todos sabemos lo peligrosos que son esos animales y las enfermedades que viajan con ellos. Debido a todo esto como fatal porque no cocino a penas…me hago cualquier cosa rápida para salir lo antes de allí y si tengo la desgracia de encontrármela/s, no como directamente.
Foto: La fotito es de mi ventana. Esto es lo que se veía a través de ella esta mañana. ¿No es precioso cuando nieva? 



